¿Qué ha significado para ti recibir este reconocimiento a nivel personal y profesional?
A nivel profesional, en primera instancia, poder trasladar a las protagonistas el reconocimiento que otorga el premio y devolverles los resultados, para que sean conscientes de que la posición social en la que se encuentran no es por consecuencia directa de una mala toma de decisiones, sino por fallos del sistema de protección social y de las violencias recibidas sistemáticamente derivadas de su condición de género.
Y, por otro lado, la oportunidad de visibilizar a las invisibles, legitimar científicamente la investigación y que los medios pongan el foco para servir de altavoz y dirigirme al personal técnico de los recursos que prestan servicio a estas mujeres; y a la clase política que legisla y gestiona los presupuestos públicos, para que se replanteen una nueva forma de desempeñar su papel para con estos perfiles de mujer.
A nivel personal, alcanzar y obtener el reconocimiento de grandes figuras referentes y pioneras del género en España, ha sido todo un orgullo que comparto con quien fue mi mentora y mucho más que una hermana – Rosalía Rodríguez Alemán – así como mi pareja y mi niña, familia de origen y creada, y amistades.
¿Cómo crees que este premio ayuda a visibilizar tu área de investigación en el ámbito del Trabajo Social?
La tesis es interdisciplinar, combina la mirada y el análisis sociológico, como el conocimiento para la intervención que aporta el Trabajo Social. A lo largo de todo el documento y especialmente al final, se hace un esfuerzo por:
- No dejar fuera ningún matiz que deba replantearse y que implique una toma de conciencia sobre las particularidades de todos los perfiles por los que puede estar interseccionada una mujer.
- Plantear cómo deben concebirse las políticas públicas para prestarles un servicio real y efectivo a ellas, que atraviesan esta situación en contextos de especial vulnerabilidad social.
- Enfatizar cómo desde la responsabilidad profesional – quien presta estos servicios – debe ser capaz de desarrollar sus funciones teniendo en cuenta una perspectiva de género – que no debe recaer solamente en otras compañeras/os más sensibilizadas con la violencia de género – en su amplio espectro (micro y macrosocial).
Sabiendo que tu tesis, aun recibiendo un premio desde la rama de la Sociología, tiene muy presente el Trabajo Social, ¿qué elementos de nuestra disciplina han formado parte de tu investigación?
Muchos y variados son los elementos que intervienen en esta tesis, pero sobre todo el Trabajo Social ha resultado especialmente relevante al plantear los diversos perfiles de mujeres y las situaciones de especial vulnerabilidad social que debían de integrar la muestra de investigación.
Asimismo, las técnicas discursivas para poder sostener las entrevistas – sin incurrir en revictimización – y la presencia constante de la ética profesional inherente al Trabajo Social.
¿Cómo y por qué llegaste a este tema de investigación combinando Sociología y Trabajo Social?
Como ha anunciado nuestro Colegio, este año se conmemoran los 25 años de una nueva generación de trabajadoras y trabajadores sociales, que finalizamos nuestros estudios con la esperanza de aportar un granito de arena a la mejora de la sociedad y del mundo que habitamos.
Desde aquel momento y en el segundo de mis puestos laborales, descubrí que las mujeres eran agredidas por el hecho de serlo – ya había bastante consciencia de género que mi hermana Rosalía se había encargado de cultivar desde que yo era pequeña -. eso me hizo tomar parte activa de esta lucha global, intergeneracional, intercultural e histórica que, como mujer, hija, hermana y madre, también siento mía.
Una vez finalizo mis estudios de Trabajo Social comienzo por hobby Sociología, eso fue creando una perspectiva de análisis distinta y una consciencia de los mecanismos que mueven la sociedad y los intereses de las clases políticas que dicen representar a la ciudadanía – algunas consiguen hacerlo -.
Finalizada la licenciatura en Sociología y tras diez años de ejercer el Trabajo Social en la administración pública, llegué a Cáritas para cubrir una sustitución en el programa que atendía por aquel entonces a personas sin hogar. La mayoría de las personas que recibía eran hombres y siempre me formulaba la misma pregunta: pero si las mujeres somos históricamente las más empobrecidas y recibimos violencia estructural, ¿dónde están que no llegan a este tipo de recursos?
Tuve que dejar Cáritas porque me llamaron de las listas en la ULPGC como profesora asociada del Área de Sociología – en paralelo seguía vinculada a la docencia en el grado de Trabajo Social en el centro asociado de la UNED de Las Palmas de GC, y realizaba formaciones/diagnósticos/estrategias a agentes comunitarios sobre el fenómeno de la violencia de género a nivel local, cabildicio y autonómico -.
En esa nueva dimensión académica de la ULPGC, cuando tuve que plantear una tesis, no me pareció mejor pregunta que la que no había conseguido responder desde la intervención directa en Cáritas. Fue entonces cuando descubrí el fenómeno del «sinhogarismo oculto o invisibilizado» en el que sobreviven las mujeres.
Como puedes comprobar, ambas disciplinas siempre han estado presentes en mi devenir profesional.
¿Qué es lo que más te ha sorprendido descubrir sobre el objeto de tu investigación?
- Que se dé tanta violencia sexual en la infancia de las niñas por parte de varones del entorno familiar (abuelos, padres, parejas de sus progenitoras o tutoras…)
- Que las violencias aparezcan, se perpetúen y recrudezcan a nivel interpersonal y estructural, a medida que la mujer va transitando por el ciclo vital.
- Que las violencias siempre estén presentes en todas las culturas en las que habían sido socializadas (América del Sur, África, Canarias, Península …)
- Y que, para ofrecerles una solución real a su situación de violencia y exclusión residencial es imprescindible replantear muchos aspectos del sistema que articula el Estado de Bienestar
¿De qué manera se pueden aplicar los resultados de tu tesis al Trabajo Social?
Pues, como trasladé en la defensa de la tesis, una vez validada, lo que toca es devolver resultados a las protagonistas, a las y los profesionales que les prestan servicio y a la clase política que legisla y gestiona presupuestos públicos.
Las y los profesionales del Trabajo Social – de forma inter y multidisciplinar – deben tomar el testigo y replantearse si lo que se formula en esta tesis, tiene posibilidades de ser aplicado – en la medida de sus posibilidades – implementado y adaptado según cada realidad institucional.
¿Qué le dirías a una persona titulada en Trabajo Social que está considerando embarcarse en la realización de una tesis doctoral?
Que nuestra disciplina necesita que sus profesionales enriquezcan el corpus teórico, para avanzar en una dinámica social que fluye sin cesar; y que no todo tiene que ser intervención directa o gestión. Se trata de un camino muy largo, duro y solitario, pero enriquecedor personal y profesionalmente que vale la pena emprender.
Más cerca de Alejandra
Una palabra que defina tu práctica profesional: Justicia Social.
Una frase: Formar para transformar.
Una canción que te llene de buena energía o te acompañe en este momento de tu carrera profesional: Todo cambia de Mercedes Sosa.
Un deseo para el futuro del Trabajo Social: Profesionales comprometidas/os e implicadas/os con las personas más desfavorecidas, ante un sistema tecno neoliberalista.
Si tras leer la entrevista te interesa indagar más, facilitamos enlace a la tesis de Alejandra: [Accede a la Tesis]


