Eva y Lucía

El Trabajo Social Sanitario en el Plan 5C

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La ponencia-taller que han realizado ha puesto el foco en la necesidad de visibilizar nuestra profesión dentro del sistema de salud. Desde los respectivos roles que cada una tiene en el SCS, y bajo el marco de la intervención del Trabajo Social Sanitario en el Plan 5C, con las y los pacientes crónicos de alta complejidad, ¿qué idea o mensaje principal transmitieron a las personas asistentes en este congreso?

Eva: El Trabajo Social Sanitario está plenamente consolidado en el ámbito de la salud. Somos una pieza clave en los equipos de Atención Primaria, Atención Hospitalaria y Salud Mental, porque aportamos contenido real a esa visión holística de la salud y facilitamos la continuidad asistencial entre los distintos ámbitos sanitarios y los sistemas de protección.
El envejecimiento de la población y las consecuencias asociadas a las enfermedades crónicas son una realidad muy presente. La atención a este perfil de personas exige conocer no solo la situación clínica, sino también las circunstancias personales, familiares y sociales que inciden en su proceso de salud. Por eso, una valoración integral no puede considerarse completa sin la valoración social: necesitamos conocer la historia de vida que hay detrás de cada enfermedad y de la organización de los cuidados.

Lucía: En mi intervención, como Coordinadora de Trabajo Social de Atención Primaria en Gran Canaria, quise resaltar que el objetivo principal de la intervención de Trabajo Social en el paciente crónico de alta complejidad es la mejora de la calidad de vida del mismo a través de la coordinación entre los distintos ámbitos asistenciales (Atención Primaria, Hospitalaria, Salud Mental, etc.) y los sistemas de Protección social, promoviendo la optimización de los recursos sanitarios, sociales y sociosanitarios.
Insistiendo además, en la importancia vital de realizar una detección precoz que identifique a tiempo situaciones de vulnerabilidad y evite la pérdida de autonomía irreversible; con una coordinación integrada intra e interinstitucional que sea longitudinal a lo largo de la vida de las personas y atienda a los procesos personales y familiares y a los inevitables cambios que van a ir dándose a lo largo del proceso; y realizando una mirada no reduccionista que observe únicamente las dificultades sino, por el contrario, una mirada amplia que tenga en cuenta las potencialidades de las personas y sus familiares.

Eva, como técnica de la Unidad de Atención y Coordinación Sociosanitaria de la Dirección General del Paciente y Cronicidad, has profundizado en el desarrollo de la intervención del Trabajo Social Sanitario con las personas crónicas complejas y en el Plan 5C en Atención Primaria. Dado que este plan busca una atención proactiva y coordinada para personas con enfermedades crónicas de alta complejidad, ¿cómo cambia, si es que cambia, el papel y las herramientas metodológicas de las y los trabajadores sociales sanitarios?

Esta iniciativa parte de la Unidad de Cronicidad y Continuidad Asistencial, integrada en la Dirección General del Paciente y Cronicidad. Es importante destacar que en la DGPyC se trabaja de manera transversal, evitando compartimentos estancos y favoreciendo la relación entre las distintas unidades que la conforman. En mi caso, pertenezco a la Unidad de Atención y Coordinación Sociosanitaria, desde la que se impulsan iniciativas y acciones dirigidas a las personas que necesitan atención sanitaria y social, es decir, respuestas construidas desde la sinergia entre ambos sistemas para atender adecuadamente a quienes requieren cuidados sociosanitarios.

El Plan 5C establece que una persona identificada como PCAC debe contar con una valoración inicial integral, que permita posteriormente realizar un diagnóstico social y un plan de actuación. Esto supone un cambio importante: nuestra intervención deja de estar supeditada exclusivamente a una escala de cribado, como ocurría en la Estrategia de Cronicidad de 2015, donde la derivación al Trabajo Social Sanitario dependía del resultado obtenido por otros profesionales.

Ahora se reconoce la necesidad de una valoración social inicial, de manera que nuestras actuaciones puedan ir ajustándose a las necesidades de la persona según evoluciona su situación clínica, funcional, familiar y social. La finalidad es trabajar de forma proactiva, prevenir la pérdida de autonomía y facilitar la provisión de cuidados a medida que la persona los va necesitando. Esta valoración social refuerza la necesidad de conocer los factores que inciden en el proceso clínico de la cronicidad y en apoyar en la organización de los cuidados, la adherencia al tratamiento, las dificultades familiares, personales, etc.

En definitiva, el Plan 5C refuerza una atención multiprofesional, interprofesional, integral y centrada en la persona.

Lucía, como coordinadora de Trabajo Social de la Gerencia de Atención Primaria de Gran Canaria, te llega de primera mano cómo las estrategias regionales se van implantando en los centros de salud. ¿Qué impacto real o qué “historias de éxito” se están viendo ya en la población con alta complejidad atendida?

No cabe duda que una persona con patologías crónicas de alta complejidad, que puede ser desde un/a niño/a, una persona adulta o mayor, requiere de una intervención inmediata, coordinada y centrada en ella misma y en su entorno. Desde hace un tiempo se han comenzado las reuniones para el abordaje de estos/as pacientes de forma coordinada entre Atención Hospitalaria y Atención Primaria y podemos decir que son un éxito, que mejoran el abordaje del paciente y que además visibilizan la labor del/de la Trabajador/a Social, ya que está presente y aportando proactivamente la perspectiva social a dicho abordaje. Las compañeras que participan de esta metodología de trabajo muestran su satisfacción y ponen en valor este tipo de intervención.

Uno de los grandes retos históricos de nuestra profesión en el ámbito de la salud ha sido consolidar nuestro espacio clínico frente al modelo biomédico. ¿De qué manera el enfoque actual del Plan 5C ayuda a que el resto de disciplinas —personal médico, de enfermería, etc.— entienda que el diagnóstico social es tan imprescindible para la persona con cronicidad compleja como cualquier otra variable clínica?

Eva: En pleno siglo XXI, cuando hablamos de atención centrada en la persona, no es posible tener en cuenta únicamente los criterios clínicos. Precisamente, este enfoque nos obliga a analizar cuáles son los condicionantes que limitan o influyen en el proceso de salud de la persona identificada como PCAC.

Además, la valoración social va más allá del riesgo. También permite identificar factores favorables, potencialidades, apoyos y recursos con los que la persona ya cuenta y que, en muchas ocasiones, pasan desapercibidos porque se sigue poniendo más énfasis en las carencias que en las capacidades.

En los últimos años parece que en el ámbito sanitario se han puesto en valor conceptos como coordinación de equipos, gestión de casos o atención centrada en la persona. Sin embargo, son conceptos muy vinculados a la metodología del Trabajo Social. Aprovechemos este momento para ponerlos al servicio de las personas y para reforzar el papel del Trabajo Social Sanitario dentro de los equipos.

Por otro lado, si hay un perfil que recoge de forma clara el objetivo del Trabajo Social Sanitario —los cuidados para la salud y la autonomía personal— es precisamente el de la persona con cronicidad de alta complejidad. Necesitamos valorar la adherencia terapéutica, los tratamientos, la alimentación, el ejercicio, los apoyos familiares, la red social y las condiciones de vida.

Nuestra intervención facilita la continuidad entre Atención Primaria y Atención Hospitalaria, así como la coordinación con los distintos sistemas de protección: dependencia, servicios sociales, educación, ámbito judicial, entre otros. Además, ocupamos un lugar privilegiado para la detección y protección de personas en situación de maltrato, riesgo, negligencia o vulnerabilidad por razón de género, edad o discapacidad.

Lucía: La obligatoriedad de tener una Valoración Social del/de la paciente con todas sus dimensiones (factores de riesgo -condiciones favorecedoras y limitantes-, situación sociosanitaria, provisión de cuidados, percepción del estado de salud, familia y entorno, uso de recursos, etc.) y un Diagnóstico social exhaustivo permite que el Equipo de Atención Primaria comprenda la importancia del mismo tanto o más que algunas variables clínicas y es así que lo manifiestan.

La alta demanda asistencial en los centros de salud y la complejidad de los casos cronificados generan a menudo una gran presión asistencial sobre las trabajadoras y los trabajadores sociales sanitarios. ¿Qué estrategias de autocuidado o apoyo al personal profesional consideran prioritarias?

Eva: Por supuesto, es necesario ampliar las ratios de trabajadoras y trabajadores sociales sanitarios, no solo en Atención Primaria, sino también en Atención Hospitalaria, incluyendo Salud Mental. Pero, además de aumentar efectivos, necesitamos innovar organizativamente. Es importante avanzar en la creación de jefaturas de servicio tanto en Atención Primaria como en Atención Hospitalaria, y contar con una dependencia jerárquica clara de las gerencias, al igual que ocurre con otras direcciones o áreas profesionales.

Esto facilitaría la coordinación, la comunicación y la continuidad asistencial. Porque sin comunicación no hay organización, y sin organización es muy difícil sostener una intervención de calidad en contextos de alta complejidad.

A su vez debemos estar presentes en los servicios centrales; hoy en día es inviable que los protocolos, estrategias y acciones no cuenten con la visión social, que es lo que ratifica la atención centrada en la persona.

Lucía: Coincido totalmente con Eva en que la necesidad prioritaria es el aumento de la plantilla para poder abordar adecuadamente todas estas situaciones. En la actualidad hay 39 profesionales del Trabajo Social en Atención Primaria de G.C. y 1 en coordinación. Esto implica que hay profesionales que se encuentran en dos centros de salud compartidos o en uno muy grande. Un único profesional es completamente insuficiente, y una de las labores de la Coordinación es demandar una plantilla adecuada a la población que atendemos. La Gerencia está haciendo esfuerzos por mejorar esto, y va aumentando de forma paulatina profesionales de TS. También considero muy importante crear las jefaturas de servicio tal y como comenta Eva.

Por otro lado, como estrategias de autocuidado y apoyo al personal en AP, contamos con varias líneas de intervención:

  • Reuniones de coordinación mensuales: Donde abordamos diferentes cuestiones que previamente se han consensuado, nos visitan recursos para conocer y mejorar la coordinación, tenemos formación y talleres de autocuidado.
  • Grupos y comisiones de trabajo: Contamos con grupos de consultas, plataformas de aprendizaje en entorno colaborativo y almacenamiento de información en nubes como Alfresco.

Y, además, para la acogida y atención a los/as profesionales de nueva incorporación tratamos de darles formación básica inicial y rotaciones con alguna compañera que pueda formarlas in situ.

Además, parte del colectivo participa de los grupos de supervisión que ha puesto en marcha la Dirección General del Paciente y Cronicidad para Trabajo Social.

No obstante, como propuestas de mejora en este sentido entiendo que es muy importante la supervisión profesional continuada y el trabajo personal como estrategias de autocuidado y una formación y especialización previas a la incorporación inicial.

Para cerrar esta entrevista que compartiremos con las compañeras y los compañeros del Colegio Profesional: con la implantación del Plan 5C como punta de lanza, ¿hacia dónde creen que camina el Trabajo Social Sanitario en el archipiélago y qué mensaje de motivación o reivindicación le lanzarían al colectivo que nos lee desde la newsletter?

Eva: Tenemos que apostar por la especialización. Hoy se hace necesario avanzar hacia una formación completa y específica en Trabajo Social Sanitario, incluyendo estudios de máster y formación continuada que refuercen nuestras competencias dentro del sistema de salud.

También es fundamental no perder de vista cuáles son los objetivos propios de la intervención del Trabajo Social Sanitario. No son los mismos que los de los servicios sociales, aunque trabajemos de forma coordinada con ellos. Nuestro marco está en el binomio salud-enfermedad, y nuestra intervención en los procesos de prevención y promoción de la salud es especialmente relevante.

Trabajamos en una organización que, nos guste más o menos, necesita datos. Y lo que no se registra, no existe. Trabajamos mucho, pero también necesitamos registrar bien, hacer visible lo que hacemos y aportar información útil a la organización. Esa es una de las vías para consolidar nuestro espacio profesional y poder reivindicar los recursos humanos que realmente se necesitan.

Lucía: El Trabajo Social Sanitario tiene cada vez mayor presencia en el archipiélago, somos más, aportamos una perspectiva social que es de vital importancia para el abordaje de las situaciones de los/as pacientes y es cada vez más visible gracias a las compañeras y compañeros que trabajan en equipo, exponen sus experiencias tanto a los EAP (Equipos de Atención Primaria) como a la comunidad, hacen promoción de la salud y participan en el ámbito comunitario. Animo a que sigamos trabajando en las distintas áreas de intervención, de forma coordinada y proactiva y reivindicando nuestro espacio como profesionales de enlace entre el sistema sanitario y los distintos sistemas de protección social como pieza clave para facilitar la continuidad sanitaria y social entre los diferentes ámbitos asistenciales del sistema sanitario.

Muchas gracias al Colegio por darnos la oportunidad de hablar acerca del Trabajo Social Sanitario.